Solamente puedo decir que me tocó el corazón, la imagen de un padre de familia despidiendose de su hijo, persinandolo (si es que así se escribe) y dandole la bendición momentos antes de que el hijo se subiera a un helicoptero que lo llevaria fuera de una de tantas áreas de desastre que han provocado éstas lluvias en mi país México.
Al final de todo, creo que todo es cuestión de fe, no solo la religión, y ésto ya lo había mencionado en algun escrito anterior que no recuerdo si publique o si lo guardé por ahí en algún lugar.
Habiendo dicho esto me voy a tragar mis desconfianzas y donaré lo que púeda para los damnificados. Puede ser que la ayuda llegue, puede ser que no, al final, como dije, es cuestión de fe, pero ésta vez tengo fe en que lo que voy a donar va a alcanzar a alguien que realmente lo necesite, solo me queda eso, fe.
Si por descuido llegan a leer éstas palabras y tienen fe en que la ayuda llegará a quien lo necesita, hagan un donativo si tienen la posibilidad. No habrá nadie que se los agradezca, y si no lo hacen no se preocupen tampoco debería haber nadie que los regañe, al final de cuentas todo queda en uno mísmo.
Quizá ese sentimiento que se me despertó al ver esa imagen que les comento al principio es provocada porque pronto seré padre y algo me conmovio en el corazón.
Ya, demasiada cursilería. Las lluvias si estuvieron cabronas, hay mucha gente que necesita ayuda y si se puede y se quiere apoyar pues que se apoye, y si no pues no.
Saludos a todos y vengan sus mentadas de madre opiniones sugerencias y/o comentarios.
Nazareno.
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